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Sistema Óseo

Calcáneo

Calcaneus · 2 en el cuerpo

El hueso más grande del tarso. Forma el talón, sostiene el astrágalo y hace de palanca para la marcha a través del tendón de Aquiles.

Datos anatómicos

Nombre latinoCalcaneus
RegiónPie
EsqueletoApendicular
Cantidad2
Se articula conAstrágalo · Cuboides

Accidentes óseos (2)

Tuberosidad del calcáneo

Tuberosidad

Saliente posterior donde se inserta el tendón de Aquiles (calcáneo).

Sustentáculo del astrágalo

Apófisis

Repisa medial que sostiene al astrágalo. Debajo pasa el tendón del flexor largo del dedo gordo.

Relevancia Clínica

Se fractura por caídas de altura sobre los pies (se mide el ángulo de Böhler). El espolón calcáneo acompaña a la fascitis plantar en su tuberosidad inferior.

Más sobre Calcáneo

Los huesos del tarso, denominados en latín Ossa tarsi, son siete estructuras óseas que constituyen el retropié y el mediopié. Se sitúan en la región del pie y forman la base sobre la cual se articulan los metatarsos, permitiendo la transmisión del peso corporal y la propulsión durante la marcha. El conjunto está formado por el astrágalo, el calcáneo, el navicular, el cuboides y los tres cuneiformes (medial, intermedio y lateral). El astrágalo, también llamado talus, se articula superiormente con la mortaja tibioperonea del tobillo mediante su tróclea, una superficie en forma de polea que garantiza la movilidad dorsiflexora y plantiflexora. Inferiormente, su sustentáculo descansa sobre el calcáneo, creando una unión estable pero móvil. El calcáneo es el hueso más voluminoso del tarso y el que más se fractura, sobre todo en caídas desde altura; su tuberosidad posterior sirve de inserción al tendón de Aquiles, mientras que el sustentáculo del astrágalo se localiza en su cara medial. El navicular se encuentra entre el cuneiforme medial y el cuboides; su tubérculo medial permite la inserción del tendón tibial posterior, una referencia palpable en la zona del arco medial del pie. Los tres cuneiformes forman una columna que soporta los metatarsos y contribuyen al arco longitudinal del pie. Desde el punto de vista del desarrollo óseo, el tarso se osifica por endocondral y membranosa, iniciando la mineralización en la infancia y completándose en la adolescencia, lo que explica la mayor vulnerabilidad a fracturas en niños y adolescentes. Clínicamente, la alta vascularización terminal del astrágalo lo predispone a necrosis avascular tras fracturas, mientras que el calcáneo, por su posición y tamaño, es el sitio de fracturas más frecuentes del tarso. El conocimiento detallado de estas relaciones anatómicas es esencial para la interpretación de radiografías, la planificación quirúrgica y la resolución de preguntas de examen que suelen abordar la articulación del tarso con la tibia y peroné, así como la identificación de lesiones comunes.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la función de los huesos del tarso?
Los huesos del tarso forman la base del pie, soportan el peso corporal y permiten la transmisión de fuerzas durante la marcha, además de participar en la formación de los arcos del pie.
¿Con qué estructuras se articulan los huesos del tarso?
Se articulan superiormente con la tibia y el peroné mediante la mortaja tibioperonea, inferiormente entre sí y distalmente con los metatarsos.
¿Cuál es la lesión más común del hueso del tarso?
La fractura del calcáneo es la lesión más frecuente del tarso, típicamente provocada por caídas desde altura.
¿Qué pregunta de examen suele hacerse sobre el tarso?
Una pregunta típica es identificar la superficie articular del astrágalo que encaja en la mortaja tibioperonea y describir su importancia en la movilidad del tobillo.

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